Desde el corazón de la Avenida Italia, una nueva generación de emprendedores demuestra que la brecha digital se cierra con capacitación. El próximo domingo 13 de septiembre, la ciudad será sede de un encuentro clave para entender cómo transformar el smartphone en una unidad de negocios internacional.

Hoy domingo 13 de septiembre, a las 17:30 hs, el número 840 de la Avenida Italia, en Gral Rodriguez, dejará de ser una coordenada más en el mapa de General Rodríguez para convertirse en el epicentro de una transformación tecnológica con impacto humano. En un contexto donde la virtualidad suele percibirse como un espacio gélido e impersonal, Sol y Malena, impulsoras del evento, nos visitaron en exclusivo en el estudio, han decidido «bajar a tierra» la economía del conocimiento. Esta iniciativa no es un simple seminario técnico; representa un punto de inflexión para la economía doméstica del ciudadano local, ofreciendo una balsa de salvamento en un mercado laboral tradicional que hoy se muestra insuficiente.
La decisión de trasladar el conocimiento desde la «nube» hacia un espacio de encuentro físico busca, fundamentalmente, humanizar el trabajo digital y desmitificar el éxito en red. Como bien explica Sol al reflexionar sobre la necesidad de este acercamiento presencial:
«Nosotras trabajamos todo el tiempo en lo digital y bueno, tomamos la decisión de hacer algo presencial como para acercarlo y traerlo más cercano para que vean que la realidad… somos personas reales que vivimos acá».
Esta proximidad es el catalizador necesario para que el vecino de Rodríguez comprenda que la conversión de habilidades no es un privilegio de las grandes metrópolis, sino una herramienta de movilidad ascendente disponible a la vuelta de su casa.
La trayectoria de las expositoras ilustra perfectamente este ecosistema disruptivo. El caso de Malena es paradigmático de una tendencia global: la migración del talento con formación académica hacia modelos de negocio 100% online. Su transición desde el comercio internacional tradicional hacia el entorno digital no es una huida por falta de méritos, sino una elección estratégica que valida al sector como una carrera legítima y rentable frente a la inestabilidad del país. Malena describe este cambio de paradigma con total transparencia:
«Yo en realidad soy profesional, o sea, soy licenciada en comercio internacional, pero bueno, no ejerzo mi profesión porque hace un año y medio que me encuentro desarrollándome en todo este mundo de los negocios digitales».
Este giro hacia lo intangible no es fortuito. La obsolescencia de los modelos comerciales puramente físicos quedó expuesta tras un hito que reconfiguró nuestra forma de consumir. La digitalización ha dejado de ser una opción de vanguardia para convertirse en un requisito de supervivencia. Malena identifica la pandemia como el gran acelerador que evidenció la brecha entre la adaptación y el estancamiento:
«Para mí el punto de quiebre fue la pandemia full… ¿Cuántos locales tuvieron que cerrar sus puertas porque no se pudieron adaptar a la era digital? Hoy en día, por ejemplo, si vos tenés un local físico y no tenés una tienda virtual y estás como medio desactualizado, ¿no?».
Pero la visión de estas emprendedoras trasciende la mera supervivencia local. El soporte de su actividad se encuentra en una infraestructura de escala global: Mim. Bajo el rol de «embajadoras» de esta firma de origen peruano, las disertantes operan dentro de una red con presencia en más de 18 países y una comunidad de más de 600.000 usuarios. Para el emprendedor rodriguense, contar con este respaldo internacional significa la posibilidad de diversificar riesgos y desvincular sus ingresos de las fluctuaciones de la moneda local, operando en mercados estables mediante el nomadismo digital que permite un simple celular.
Uno de los mayores logros de este modelo es la democratización del conocimiento. Se ha roto el mito de que el ecosistema digital es un club exclusivo para la Generación Z. La experiencia en el equipo local demuestra que la brecha generacional es más emocional que técnica, permitiendo una integración social sin precedentes:
«Cualquier edad. O sea, nosotros tenemos gente desde 18 años hasta más de 70 años en el equipo… el único requisito yo siempre le digo a la gente es que vos tengas ganas de aprender».
Esta apertura ofrece una salida laboral crucial tanto para jóvenes en busca de su primera oportunidad como para adultos mayores que el sistema tradicional desplaza, devolviéndoles un rol activo en la economía productiva.
Más allá de la rentabilidad, este estilo de vida propone una recompensa que el empleo convencional rara vez puede emular: la libertad geográfica. La posibilidad de «llevarse el trabajo en el bolsillo» transforma la percepción del esfuerzo, convirtiéndolo en un motor de experiencias. Malena lo ejemplifica a través de los incentivos obtenidos por cumplimiento de objetivos, mencionando un viaje de incentivo con todos los gastos pagos a Punta Cana que, en el modelo tradicional, hubiera sido inalcanzable.
«Lo digital te da mucha libertad en el sentido de decir, ‘Vos con tu celular te podés llevar tu trabajo literalmente donde quieras'».
La cita en Radio Bicentenario ha servido como preludio de lo que será un encuentro transformador. Se reafirmará como un núcleo emergente de trabajadores digitales «reales». La invitación queda abierta para todo aquel que esté dispuesto a dejar de ser un espectador de la crisis para convertirse en protagonista de la era de la conectividad. La oportunidad de aprender a vivir de internet.