En las elecciones regionales realizadas el domingo 6 de septiembre pasado en el estado de Sajonia-Anhalt, el partido Alternativa para Alemania (AfD) logró un resultado récord: 44% de los votos. La versión local del partido del primer ministro Joachim-Friedrich Martin Josef Merz, Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) de centro derecha, obtuvo un modesto segundo puesto con el 17,2%.

Al otro día, la prensa hegemónica, tanto alemana como internacional,
descubrieron la pólvora. Más allá de la definición de los organismos de seguridad
de Berlín sobre el AfD, que repitieron machaconamente, empezaron a hurgar en la
vida privada de Alice Weidel, líder de la agrupación. Sacaron a relucir como si
fuera un secreto recién descubierto, que Weidel era lesbiana y sobre todo
contradictoria, porque su partido rechazaba la ideología de género pero ella la
ejercitaba, y encontraron que en su familia, el abuelo había sido juez de los nazis
en la Polonia ocupada durante la 2da. Guerra Mundial.
Campeones de la amnesia, los críticos de la líder ultraderechista olvidaron que un
oficial de la Wehrmacht, Kurt Waldheim, durante la 2ª GM estuvo en el frente del
este, y en 1943, vestido con un uniforme del ejército nazi engalonado, estaba en
Kozara (actual Bosnia) en el tiempo en el que el ejército nazi torturó y masacró a
civiles y donde murieron alrededor de 25.000 partisanos y ciudadanos yugoslavos,
fue secretario general de la ONU (1972/1981) y presidente de Austria (1986/1992).
Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, fue parte de las Juventudes Hitlerianas en su
juventud. La explicación oficial dice que fue obligado a hacerlo, pero no dice si
también fue obligado a integrar la Wehrmacht como parte de una unidad antiaérea
más adelante.

También olvidaron el caso del constructor de cohetes Wernher von Braun, que
había construido para Hitler su "arma de exterminio", que causó la muerte a entre 8.000 y 12.000 personas especialmente en los bombardeos nazis de Londres y
Amberes (Bélgica) con el desarrollo del cohete V2 desde la base de Peenemünde,
una localidad del noreste de Alemania, situada al norte de la isla de Usedom. El
alunizaje en 1969 hubiera sido imposible sin ese aporte: el aclamado cohete lunar
fue solo la siguiente etapa en el desarrollo del cohete V2. El rutilante diseñador y
constructor de cohetes, Wernher Magnus Maximilian Freiherr von Braun, nunca se
disculpó por su complicidad en los crímenes de la dictadura nazi.
Volviendo al tema de las contradicciones, deberían que recordar recientemente
Gustavo Petro, el expresidente de Colombia, hizo alianza con su archienemigo
Álvaro Uribe, para quitarle la presidencia del Congreso colombiano al flamante
presidente ultraderechista, el colombo-norteamericano Alberto De la Espriella.
El complejo tema de la desnazificación de Alemania en realidad fue un discurso
retórico, hueco y vacío. Tras 1945, las élites técnicas, jurídicas, académicas y
administrativas alemanas estaban en una proporción abrumadora teñidas de
afiliación nazi. Reconstruir un Estado renunciando a ese capital humano era,
sencillamente, imposible, al menos a corto plazo y sin paralizar la administración.
El primero que se dio cuenta de eso fue el General George Smith Patton Jr.
Cuando era gobernador militar de Baviera en la posguerra, muchos ex
funcionarios nazis conservaron sus puestos bajo su ocupación. Patton defendió esto, llamó a los nazis un partido político como los demócratas o los republicanos,
y se pronunció en contra de la desnazificación, llegaría a afirmar que Estados
Unidos luchó contra el enemigo equivocado en la guerra, y el 9 de diciembre de
1945 sufrió gravísimas lesiones en un extraño accidente de coche que le
provocaron la muerte.

En Bonn (por ese entonces capital de la República Federal de Alemania) la
desnazificación se interrumpió por la inercia, hipocresía y prioridades de la Guerra
Fría, al igual que en Berlín (capital de la República Democrática Alemana (RDA).
No se aplicó tampoco a los capitanes de la industria germana que trabajaron para
el III Reich, como Bayer, que fabricaba el gas letal que se usaba en las cámaras
de gases de los campos de concentración contra los judíos; Krupp, que fabricaba
los cañones, o Mercedes Benz, que fabricaba los camiones y automóviles que
usaba la Wehrmacht. Tampoco ninguno de ellos fue llevado al Tribunal de
Nuremberg, salvo Horace Greely Hjalmar Schacht, ministro de Economía de Hitler
entre 1934 y 1937 que pulverizó la hiperinflación, y luego fue presidente del Banco
Central, que fue acusado pero absuelto.

Eso explica el “milagro” del Plan Marshall. No se partió de cero: más allá de los
destrozos provocados por los bombardeos de la aviación aliada durante la guerra,
profesionales y técnicos, no bien cesaron las hostilidades, se avocaron a la
urgente tarea de reconstruir el aparato industrial, eso sí, con la ayuda financiera
norteamericana.
Alternativa para Alemania (AfD) logró 39 escaños en las elecciones del 6 de
septiembre. Si como sugieren algunos analistas, llegara a un acuerdo con Sahra
Wagenknecht y su BSW (Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia),
que obtuvo 5 escaños, tendría asegurada la mayoría legislativa y podría formar
gobierno.

Por eso, el jefe de la Unión Demócrata Cristiana (CDU)/CSU, Thorsten Frei, del
partido del canciller alemán, Friedrich Merz, al mejor estilo de Donald Trump, del
cual ambos políticos germanos son fieles vasallos, amenazó a la AfD luego de un
acalorado debate en el Bundestag días atrás: “si la situación lo exige, por
supuesto haremos cumplir la Ley Fundamental y para ello utilizaremos todos los
instrumentos", en referencia a la inédita hasta ahora utilización del artículo 37 de la Constitución, la llamada coerción federal, mediante la cual el Gobierno central
tendría derecho a dar instrucciones a las autoridades regionales.
En resumen, la democracia y el federalismo sirven si estás de acuerdo con
nuestra visión de la realidad. Si no, utilizaremos contra ti todo el rigor de la ley.
(Por Jorge Aníbal Cela)